¿Qué caracteriza a un líder dinámico colombiano? ¿Cuáles son sus competencias más fuertes y en cuáles se declaran débiles? ¿Qué han aprendido en su camino de emprendedores a empresarios? 

Entender quiénes son los emprendedores dinámicos, cuáles son sus características distintivas y cómo esas características se articulan para producir empresas que crecen de manera rápida y sostenible es clave para saber cómo y hacia dónde direccionar los esfuerzos para promover este tipo de emprendimientos. En este sentido, el análisis realizado se concentró en las empresas que superaron unos indicadores básicos de dinamismo y rentabilidad y lograron ventas superiores a $6.000 millones y márgenes operacionales superiores al 10%. La muestra se construyó a partir de las referencias que el ecosistema y los propios emprendedores dinámicos señalaron como casos a involucrar en el estudio. De manera que no es aleatoria y no tiene la pretensión de ser representativa en términos geográficos ni de caracterizar a los emprendedores por ciudades o regiones. Este tipo de construcción de referenciación en cadena se conoce como Snowball Sampling (bola de nieve) o Response-Driven Sampling (muestreo liderado por los participantes).

Entre las grandes conclusiones del análisis, a nivel del individuo como persona se identificó la prevalencia de un perfil técnico entre quienes fundan empresas en el país. Un 36.8% de los emprendedores encuestados tiene título profesional, el 31.8% de especialización y un 21.2% de maestría. Solo el 1.8% realizó estudios de doctorado y un 3% es únicamente bachiller. Las áreas de formación más comunes son ingenierías (37.3%) y administración (32.4%). Las de menor participación son las ciencias básicas (0.7%). En esta misma línea, una gran porción de socios emprendedores asegura que está en capacidad de negociar fluidamente en inglés (44% frente a un 26% que manifestó tener un nivel bajo en el manejo del idioma). El rango de edad en el que se ubica la mayoría es entre los 26 y los 40 años (52%), seguido de los 41 a los 55 años (29%). Entre ellos, un 72% corresponde a población masculina.


Los líderes emprendedores dinámicos tienen rasgos de personalidad que los destacan sobre otros por:

  • Su ambición a la hora de trazarse metas: el emprendedor dinámico sueña en grande y confía en que va a conseguirlo.
  • Su propensión al riesgo: el emprendedor dinámico ve oportunidades que otros no ven, gestiona recursos de formas innovadoras, vence las barreras del miedo.
  • Su persistencia: el emprendedor dinámico supera obstáculos y dificultades con compromiso; tenacidad es su palabra.


Un líder es la persona que va a la cabeza de su grupo para guiarlo hacia la consecución de un fin. Por consiguiente, tiene la capacidad para influir en su equipo, tomar decisiones, motivar el cumplimiento de tareas y alimentar el sentido de compromiso. Como empresarios, los emprendedores en general manifestaron tener habilidades altamente desarrolladas en lo concerniente al desarrollo de clientes y el desarrollo técnico del producto. Mientras tanto, en las áreas de finanzas, diseño y administración del día a día se mostraron más débiles. A pesar de que el líder emprendedor dinámico está dispuesto a asumir riesgos, el estudio reveló que su actitud al respecto es moderada, sobre todo entre quienes dirigen empresas de mayor progreso.

Un 65% de los emprendedores dinámicos ya contaba con experiencia en el producto o sector en el que se desarrolla su empresa y un 52% dijo tener experiencia previa en funciones de negocio (finanzas, mercadeo, diseño, tecnología u otras). Por su parte, el 33% contar con socios que habían tenido experiencia en creación de empresas, una variable clave para el crecimiento.

En las empresas más jóvenes, los emprendedores muestran una mayor disposición para participar en eventos del ecosistema, compartir experiencias, ampliar sus redes y generar espacios de retroalimentación con los clientes.


Como empresarios, los emprendedores dinámicos muestran:

  • Habilidad para observar atentamente el entorno en busca de oportunidades de negocio.
  • Percepción positiva sobre sí mismos: creen siempre que son capaces de lograr sus metas.
  • Alto compromiso con su empresa (dedican 56,5 en promedio a la semana). Su motivación principal (69%) es generar un cambio en la sociedad.


A nivel de empresa, la región en la que más se concentran es Bogotá (sede de 115 de las 178 empresas que respondieron al estudio). Por consiguiente, el reto sigue siendo la descentralización de las operaciones en el país. El área económica a la que pertenece el mayor número de empresas (54) es industria. En seguida se ubican el financiero (37 empresas), comercio (35), transporte, almacenamiento y comunicaciones (26).

Más de la mitad de la muestra empezó a facturar ventas a partir de 2005. Según este indicador, en cuanto al tamaño se tienen: un 21% de pequeñas empresas que venden menos de $100 millones al año y un 53% que vende entre $100 y %5.000 millones. El resto vende más de $5.000 millones anuales. La internacionalización y la exportación son claves en este punto. Otro dato a señalar es el promedio de empleados que ha crecido de 50 a 58 en dos años.

En el contexto colombiano los dos tipos de empresas que destacan son los spin-off y las empresas familiares. El 13% de las empresas participantes corresponden a spin-off. Estas crecen de forma acelerada desde muy temprano. Tienen capacidades heredadas de su principal accionista (que es otra empresa) y su respaldo financiero. Además, son más internacionales (16% de sus clientes están fuera del país frente a un 13% de las otras), están más concentradas en clientes empresariales (86% frente a 81% del resto), y tienen altos niveles de ventas (más de $1.000 millones). Las familiares, entretanto, representan el 62% de las empresas encuestadas. Enfrentan retos en relación con los relevos generacionales, la internacionalización, la relación con inversionistas. Son más antiguas, tienen mayor proporción de clientes, son más locales y menos innovadoras.

La empresa se caracteriza también de acuerdo al ciclo de vida (etapas) en el que se encuentre:

  •  Descubrimiento (2.2% de las encuestadas), en el que se ajusta el producto a las necesidades del cliente para lograr ventas.
  •  Crecimiento inicial (16.1%), en el que se mejoran los procesos de producción y el desarrollo de clientes.
  •  Aceleración (46%), en el que hay una validación del producto y hay que responder, por ende, a una demanda que jalona el crecimiento acelerado de las ventas.
  •  Estabilidad (26.3%), en el que el reto es hacerse mejores frente a la competencia.
  •  Reaceleración (8.8%), cuando la empresa encuentra nuevos productos y modelos de negocio y detecta nuevas demandas para continuar su crecimiento.

Estas etapas equivalen a puntos de giro en el camino del emprendedor dinámico, en los que ocurren cambios en su interacción con la firma y, por consiguiente, constituyen un referente importante a la hora de buscar (por parte del emprendedor) o bien diseñar (por parte de las instituciones) las formas de apoyo pertinentes desde el ecosistema.

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