¿Qué pasaría si el negocio como lo conocemos se acabara mañana mismo? Esa es la pregunta clave para hacer emprendimiento en la Tercera Ola de internet.

Por: Rafael Vesga*

Viene una transformación masiva para el sistema productivo global. Lo dicen los expertos.

Las publicaciones sobre este tema conforman ya todo un subgénero editorial. Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Global, anuncia que hemos entrado en una cuarta revolución industrial, donde plataformas digitales como Uber y Airbnb se convierten de la noche a la mañana en líderes globales, las impresoras 3D acaban con la manufactura que conocemos y los robots se encargan de enviar al desempleo a grandes masas de trabajadores.

Por su parte, Steve Case, fundador de AOL, habla de una Tercera Ola, un momento en el que los negocios digitales adquirieren un nuevo carácter y logran su mayor expansión. La primera ola de negocios de internet ocurrió en los años 90 y comienzos de la década del 2000, donde algunas empresas alcanzaron un éxito sin precedente al darle a la gente los medios para acceder a internet (empresas como AOL, Yahoo. Microsoft y Cisco). Luego vino una segunda ola, que está terminando ahora, donde los exitosos fueron aquellos que lograron construir aplicaciones y servicios masivos sobre la plataforma creada en la ola anterior (empresas como Google, Facebook y Twitter). La influencia de esta segunda ola se multiplicó con la adopción masiva de los teléfonos inteligentes, que dieron paso a una “economía de las apps”.

Según Case, ahora viene la Tercera Ola, donde se abre para los emprendedores la posibilidad de apalancar transformaciones de gran calibre en toda clase de industrias (alimentos, salud, transporte, educación…prácticamente nada quedaría fuera de la lista) apalancándose en la ubicuidad de internet. El internet de las cosas (IoT), aplicado tanto en las operaciones de la industria como en la transformación de la experiencia del consumidor, abre el paso para una auténtica redefinición de las claves de la competitividad en todos los sectores.

Si las predicciones de oráculos como Schwab y Case se cumplen, e incluso si solo se cumplen parcialmente, estamos a las puertas de una era de oportunidad extraordinaria para el emprendimiento innovador. Esta nueva etapa tiene algunas características distintivas:

  1. Para los emprendedores será más fácil entrar a jugar, pero también será más difícil surgir y permanecer. La gente con iniciativa podrá llevar sus ideas rápidamente a la creación de empresas, gracias a las facilidades de operación que brinda la nube. Por lo mismo, el número de competidores en todos los espacios se incrementará y hará más difícil el éxito.
  2. Las oportunidades se darán allí donde estén las industrias. Habrá menos presión por estar en núcleos de desarrollo tecnológico (como Silicon Valley, Boston y Nueva York) y más posibilidades para desarrollar propuestas emprendedoras de impacto global que se inicien en clusters que hoy son dinámicos. Por ejemplo, las empresas digitales que revolucionarán la agricultura no saldrán de Silicon Valley, sino de sitios donde existe una agricultura fuerte. Habrá buenas oportunidades para los emprendedores colombianos que se dediquen a entender cómo construir ventajas de Tercera Ola en sectores donde Colombia puede tener posiciones fuertes, como agricultura y turismo.
  3. Habrá más oportunidades de menor tamaño. En la segunda ola, buena parte de las oportunidades correspondieron a modelos estilo ganador-se-queda-con-todo, donde el juego consistía en alcanzar una escala inimaginablemente masiva, para reclamar luego rendimientos también extraordinariamente grandes (Facebook). En la tercera ola habrá oportunidades para empresas de todos los tamaños, que logren aportar ventajas distintivas a los jugadores en las cadenas productivas globales.
  4. La estructura de los sectores cambiará, por la reducción de los costos de transacción. Hoy, la norma es que las empresas hacen muchas más cosas que las que saben hacer bien, pues los altos costos de transacción las obligan a acumular muchos frentes de actividad para tener control sobre los resultados. En este nuevo mundo digital, se acelera un proceso que ya venía en marcha, donde las empresas desalojan funciones en las que no son particularmente competitivas, para concentrarse en tareas en las que realmente pueden ser superiores a la competencia.
  5. Las empresas se verán obligadas a replantear las fuentes de su ventaja competitiva. En el proceso, tendrán que transformar sus definiciones fundamentales. Por ejemplo, las distribuidoras de energía ya no podrán contar con que los consumidores las necesiten para tener acceso a la energía. Hoy es posible que los usuarios, incluso los hogares, generen su propia energía y además vendan excedentes, a través de la red o en baterías. Los distribuidores de energía tienen que desplazarse hacia un nuevo modelo de negocio, donde su valor se deriva de la infraestructura que tienen instalada, sobre la cual se puede transportar no solamente energía, sino también datos. Las empresas de distribución eléctrica, entonces, se convertirán en competidores de las empresas de comunicaciones.
  6. Se acelerará la velocidad de llegada de las tendencias más modernas a los países en desarrollo. Las transformaciones de la Tercera Ola encontrarán rápidamente caminos para lograr adopción rápida a incluso en poblaciones de bajos ingresos. Para los mismos niveles de ingreso per cápita, los costos las nuevas tecnologías bajarán y la propensión de las poblaciones a consumir las nuevas soluciones aumentará, debido a la disponibilidad de información. Las empresas tendrán incentivos para doblar su creatividad con el fin de acelerar la penetración de las nuevas soluciones. Por ejemplo, el IoT hace posible una nueva generación de electrodomésticos inteligentes e interconectados, pero en países de bajo ingreso, como Colombia, es difícil imaginar una adopción masiva y rápida de este tipo de electrodomésticos. Sin embargo, el IoT puede ser utilizado para desarrollar electrodomésticos que sean buen negocio para personas de bajos ingresos. Una lavadora inteligente, que ayude a ahorrar agua, puede convertirse en un aparato indispensable para una familia de estrato tres, si quiere mantenerse por debajo de los niveles de consumo requeridos para acceder a tarifas subsidiadas.
  7. Se multiplicarán las alianzas entre empresas viejas y nuevas. Las empresas establecidas entrarán con mayor frecuencia en modelos de innovación abierta, al entender que ellas solas no pueden explorar todas las oportunidades. La aplicación de modelos de emprendimiento corporativo se convertirá en una práctica estándar en las empresas grandes, que necesitan apalancarse en la agilidad que tienen las pequeñas para detectar y validar oportunidades con rapidez. Grandes y pequeños tendrán que desarrollar nuevos modelos de relacionamiento.
  8. Se acelerará el relevo generacional en las empresas. Se harán más fuertes las tendencias de cambio en la cúpula directiva de las empresas establecidas, para abrir paso a personas que entienden y tienen experiencia en los nuevos modelos de negocio. Los altos ejecutivos de hoy que no se comprometan a aprender sobre los nuevos modelos y no se arriesguen a experimentar serán sustituidos obligatoriamente.

En Colombia, el impacto de estas tendencias se magnificará una vez que se consolide la paz y se construyan las carreteras. ¿Cuántos negocios de baja productividad subsisten en Colombia solamente por cuenta de los altos costos de transporte y de la protección frente a la competencia global que brinda un entorno de violencia? Muy pronto lo sabremos. La brecha frente a los estándares internacionales de productividad se hará más evidente en una Colombia con paz, carreteras y Tercera Ola.

En este contexto, la paranoia, la curiosidad y la experimentación se convierten en condiciones necesarias en el portafolio de destrezas emprendedoras. Para las empresas, el gran motivador tiene que ser una nueva conciencia sobre las oleadas de cambio que vienen, aunque hoy no sean totalmente evidentes. Las empresas que esperen a tener toda la evidencia frente a ellas para comenzar a cambiar se estarán moviendo demasiado tarde. En ese entorno, la paranoia ante las amenazas latentes será una cualidad de los empresarios.

Las otras grandes cualidades empresariales serán la curiosidad y la vocación de experimentar. En un contexto de transformaciones tan grandes, no hay manuales escritos. Las empresas tendrán que encontrar su propio camino en la definición de estrategias, el desarrollo de productos y la construcción de nuevos modelos organizacionales. Se necesitará gente despierta, con las antenas puestas para identificar dónde puede ocurrir el mejor ajuste entre las capacidades de la empresa y las transformaciones del entorno, listas para intentar soluciones nuevas que permitan explotar esas ventajas.


* Profesor Facultad de Administración, Universidad de los Andes

 

 

 

Anuncios