El mundo empresarial es una competencia de todos contra todos. Sálvese quien pueda y que gane el mejor. Pero, si una empresa tiene un problema que no puede resolver y requiere una solución nueva, ¿no será que en alguna parte hay alguien que la tenga? Esa es la idea detrás de la innovación abierta, cuyo concepto en iNNpulsa ha sido creado como innovación colaborativa: un proceso de dar y recibir, compartiendo riesgos y beneficios.

Suena totalmente lógico, pero aún en la era digital las empresas operan de manera aislada, buscando resolver problemas in house, si acaso, acudiendo a terceros pero muchas veces sin encontrar la mejor solución. La innovación abierta significa hacer público el desafío y, como la necesidad es la madre de la invención, es probable que alguien encuentre la solución, o se la invente, gestando relaciones de confianza, en un gana-gana.

Levapan, Haceb, Finagro, Fundación Cardiovascular, Emcali, Servientrega; estas son algunas de las organizaciones que ya están demostrando que el hermetismo y la competencia no favorecen a la innovación. Por medio de iNNpulsa Colombia, estas empresas participan desde 2014 en un programa de innovación colaborativa llamado Colombia CO4 (Colaborar- Cooperar – Cocrear – Coinnovar) que las llevó a encontrar una innovación que no existiría si no fuera porque retaron al mundo a encontrarla.

Por ejemplo, la empresa de cemento Argos tenía un problema técnico: no lograba medir con precisión la cantidad y la calidad de su producción de agregados y triturados porque las básculas se descalibraban. Entonces, hizo público ese reto por medio de un programa de innovación abierta, liderado por iNNpulsa Colombia, hasta que apareció una empresa, Fourier, que inventó un software con fórmulas matemáticas que, integradas a un sistema de cámaras, arrojaba mediciones exactas.

Otro ejemplo es el de la empresa de electrodomésticos Haceb, que buscaba desarrollar una nevera conectada a una aplicación para monitorear desde el celular aspectos como la temperatura, el consumo de energía, reportar mantenimientos y si, por ejemplo, se quedó la puerta abierta. Según informó Catalina Cadavid, gerente de Innovación de Haceb, gracias a la innovación colaborativa lograron empatar con una empresa de tecnología de Medellín llamada Netux que les ofreció una solución. “En este momento, estamos desarrollando el producto con ellos, y eso es lo interesante. Es un ejercicio de crecimiento que le ha dado capacidades adicionales a ambas compañías porque se potencializa lo que mejor sabe hacer cada uno”, explicó Cadavid.

Todos ganan

La esencia de este modus operandi es la multiplicación de situaciones donde todos ganan. La empresa que tiene el problema logra una innovación que lo resuelve y genera valor; mientras que el solucionador gana un nuevo socio, aliado o cliente, encuentra un nuevo mercado y acelera su crecimiento. Y el país mejora en competitividad. Como consecuencia de esta apertura, se reducen los riesgos de la innovación y se comparten los beneficios. Surge no sólo la innovación per se, también un crecimiento empresarial en red y un conocimiento colectivo. Avanza no sólo una organización sino un sector, una industria. Progresa no sólo una empresa sino el sistema nacional de innovación.

Y el empresariado comienza una transformación cultural que rompe con la forma cerrada de hacer negocios, en la que cada organización trabaja de forma aislada por la innovación en su departamento de investigación. La directora de Innovación y Emprendimiento de iNNpulsa, Mary Luz Escobar, explicó que el cambio de mentalidad comienza por entender que “afuera no solo está la competencia, también hay aliados para crecer”.

Escobar agregó que esa transformación significa “aprender que el crecimiento económico vale la pena si se hace colectivamente y compartiendo riesgos y beneficios, desafíos y soluciones”. Y concluyó: “nuestro poder como un todo hace mucho más que el de un solo individuo o empresa.”




CO4, gestor de la innovación colaborativa

iNNpulsa, la unidad del Gobierno que promueve el emprendimiento, la innovación y la productividad, opera un programa llamado Colombia CO4 para facilitar estos intercambios. En su segunda versión, 11 empresas (Aldor, Bancóldex, Belcorp, Conconcreto, Cotecmar, Emcali, Finagro, Fundación Cardiovasucalr, Haceb, Levapan y Servientrega) convirtieron sus necesidades en 32 desafíos, lanzados oficialmente en una gira nacional. De 329 soluciones enviadas desde 25 ciudades del país y de 17 países, iNNpulsa seleccionó 27 que ya empataron con un solucionador y los proyectos están en ejecución.




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